domingo, 10 de mayo de 2015

5 hábitos de las personas emocionalmente equilibradas.

Buenas tardes y feliz domingo!

El post lo escribo hoy porque mañana no creo que me de el día... (¡y eso que me leí mi propio post para organizarme bien la jornada!). Tocan consultas médicas varias con Mary porque el martes le hacemos unas pruebas de urología y una resonancia magnética y, para ellas, hay que dormirla. Así que tendremos movimiento por la Clínica: anestesista, analíticas, etc.

Y como, siempre que hay médicos de Mary o situaciones que se salen un poco de la rutina, aparecen los temibles nervios he pensado que podía trasladaros hoy los cinco hábitos de personas emocionalmente equilibradas que recogen en lamenteesmaravillosa.com. 

equilibrio emocional


Todos tenemos momentos de mayor estrés o preocupación y quizá alguno de estos hábitos nos ayuden a mantenernos "emocionalmente equilibrados":

1-En lugar de reaccionar, responden.
Las personas equilibradas se paran un momento a pensar y a controlar el torbellino de emociones que se ha desencadenado en su interior. De esta forma, consiguen desconectarse y tomar perspectiva de la situación, lo que favorece una respuesta adecuada que es menos intensa y acertada que el impulso de una reacción emocional inicial.
Debes tener siempre la cabeza fría, caliente el corazón y larga la mano, dijo Confucio. Una reacción en caliente hace que nos controlen nuestras emociones y estallen nuestros impulsos, por lo que no seremos nosotros mismos si actuamos en ese momento.
Si tras haberte enfrentado a una situación o una persona te sientes mal, significa que has reaccionado a tus emociones, lo que es radicalmente diferente a responder a ellas. Responder a tus emociones te hará sentir que manejaste la situación desde la integridad y el respeto.

2-Honran la realidad de sus emociones.
Imagínate que te enfrentas a un divorcio o separación, que te han echado del trabajo o que alguien cercano a ti se ha marchado para no volver. ¿Cómo te sentirías?  Naturalmente te sentirías muy triste, muy nervioso o con miedo ante la incertidumbre. ¿Por qué pelear contra esto?
Precisamente las personas equilibradas no luchan contra sus emociones, sino se mantienen a su lado escuchándolas. Es decir, comprenden que cómo se sienten forma parte de los acontecimientos y que la tristeza cumple su función. Por esto, dejan de sus pensamientos fluyan y desanuden sus emociones.
Esta forma de manejar el interior de uno mismo facilita que una persona no se vea atrapada por sus emociones y que estas no frenen su futuro o destrocen su pasado. No aceptar nuestras emociones con normalidad genera que éstas tomen significados negativos y que estos se apeguen a nuestras historias.

3-Miran hacia adentro y se compadecen por “su auténtico yo” de una forma sincera.
Las personas equilibradas hacen algo que la mayor parte de los seres humanos no nos tomamos en serio: reflexionan sobre lo que en verdad les hace sentir bien y sobre cómo pueden generar pequeños placeres de forma constante.
Pues sí, hacer una gran lista de todas las cosas que nos hacen sentir bien es un gran acto de amor hacia uno mismo. Por supuesto, no sirve de nada hacer esta lista para luego no ponerla en práctica, por lo que al menos debemos de llevar a cabo una de esas acciones al día.
Practicar el amor propio nos otorga un gran poder, pues no depender de los demás para sentirnos bien hace que sintamos lo que queramos sentir todo el tiempo.

4-Se mueven para despejar la mente.
Cuando nos sentimos tristes, estresados o ansiosos no conseguimos salir de nuestra cabeza y la vorágine de sentimientos que se nos viene encima. Una forma de volver a conectar con nosotros mismo es el movimiento.
Movernos y estar activos facilita la toma de perspectiva, agita nuestros nervios y nos hace sentir vivos. Es algo a lo que no estamos acostumbrados y que probablemente nos haga sentir raros, pero bailar al son de nuestra música favorita es una gran forma de cuidar nuestro bienestar emocional.

5-La gratitud es siempre un requisito indispensable en el día a día.
Practicar la gratitud y el agradecimiento es tremendamente beneficioso para nuestro equilibrio emocional, ya que nos entrena a buscar lo positivo y el aprendizaje en cada situación.
Para cultivar la gratitud, podemos tratar de compartir con las personas que nos rodean tres cosas de las que estemos agradecidos cada día. Simplemente consiste en traer a nuestra mente aspectos positivos de nuestro día a día para darnos cuenta de que hay cosas que nos hacen sentir verdaderamente bien.

Ya os contaré el miércoles si he conseguido iniciarme en alguno de estos hábitos (otros, gracias a Dios, creo que ya los tengo adquiridos).

¡Que vaya muy bien esta semana que empieza!

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